miércoles, 28 de enero de 2015

Encuesta: los rusos no temen pogromos ni una dictadura

La encuesta realizada por Levada Tsentr a finales del año pasado indica que baja entre los rusos la percepción del riesgo de confictos interétnicos o derivas dictatoriales.

Autoras: Siuzanna Farízova y Yelena Mujamétshina
Traducción de Antonio Airapétov
Original


Según la última encuesta de Levada Tsentr, la proporción de rusos que piensan que las represalias contra los disidentes pueden ir en aumento ha descendido del 34 % en octubre de 2012 al 25 % en noviembre de 2014. Solo un 18 % de los encuestados considera posible la instauración de una dictadura en el país (frente al 31 % de hace dos años).

«Rusia se enfrenta a nuevos problemas», aclara el vice director de Levada Tsentr Aleksey Grazhdankin. «Ante la situación en el Este de Ucrania y los problemas que se insinúan en el mercado de consumo, todo lo demás pierde importancia. También ha desempeñado cierto papel el "arrebato patriótico" en respuesta a las sanciones occidentales, si bien Moscú continúa mostrándose más opositora y menos apegada al régimen», concreta Grazhdankin. «Y eso que muchos moscovitas han cambiado la oposición por el patriotismo, el típico agrupamiento en torno al poder ante la amenaza de un enemigo exterior», añade el experto. «Se esperan menos males del régimen que del Occidente.»

Al mismo efecto atribuye Grazhdankin el brusco descenso en el número de encuestados que consideran probable que se den pogromos o enfrentamientos de base étnica. Si bien las opiniones de los moscovitas se diferencian de las de los habitantes de las regiones: en Moscú un 40 % teme pogromos frente a solo un 20 % en las regiones. «En Moscú la gente se encuentra con mayor frecuencia con conflictos interétnicos porque en las regiones no hay tantos inmigrantes del Cáucaso o de países asiáticos», considera la psicóloga política Yelena Shestopal. La crisis puede haber añadido un factor económico: la competencia por los puestos de trabajo que en la capital es tradicionalmente más enconada que en las regiones. Con todo, la experta invita a no sobrevalorar los resultados de las encuestas sobre temas étnicos: «La encuesta refleja una opinión racionalizada, mientras que en las relaciones interétnicas el factor emocional tiene un papel primordial que en cualquier momento puede estallar, algo imposible de predecir por medio de encuestas.»

El presidente de la comisión de asuntos étnicos de la Duma Gadzhimet Safaralíyev considera que la reducción de tensiones interétnicas es el resultado de una resuelta estrategia de política étnica: «Cada región dispone de un departamento de política étnica, se van creando observatorios para valorar la necesidad intervenir para prevenir conflictos de base étnica.» Pogromos como el de 2013 en Biriúlevo son calificados por el diputado de vandálicos y no relacionados con la intolerancia étnica.

«Tanto las represalias, como la dictadura y los pogromos pueden darse en un futuro cercano», objeta el presidente de la comisión de relaciones interétnicas de la Cámara Social Nikolay Svanidze. En su opinión, en la actual situacón económica el régimen necesitará desviar la atención. «De hecho, ya la desvía hacia los EEUU, pero América está al otro lado del océano, mientras que los disidentes están a mano y ni siquiera están en condiciones de oponer demasiada resistencia.» Una dictadura en forma de mano dura puede ser solicitada por el propio pueblo. «A mayor caos y caída del nivel de vida, más probabilidades habrá de que aparezca una dictadura demandada desde abajo», afirma el experto. «Y si queda en entredicho la propia supervivencia del régimen, hasta podría ser jugada la carta de la hostilidad étnica», considera Svanidze.

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