martes, 19 de julio de 2016

«Iguales que nosotros»


Samantha Reed Smith nació en la ciudad de Houlton, estado de Maine, EEUU. A los diez años Samantha leyó en un artículo de la revista Times que Yuri Andrópov representaba una amenaza para los EEUU y que, bajo su mando, la Unión Soviética podría lanzar una guerra contra Estados Unidos. Samantha preguntó a su madre: «¿Por qué todos tienen tanto miedo al señor Andrópov? ¿Por qué nadie le pregunta si piensa atacar nuestro país?» A lo que la madre le contestó, en broma, que por qué no se lo preguntaba ella misma.

Original


La carta de Samantha

Samantha se tomó en serio el consejo y envió a Yuri Andrópov una carta que decía lo siguiente: «¡Estimado señor Andrópov! Mi nombre es Samantha Smith. Tengo diez años. Le felicito por su nuevo nombramiento. Estoy muy preocupada por que pueda haber una guerra nuclear entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. ¿Está usted a favor de la guerra? Si está usted en contra, ¿podría decirme, por favor, cómo piensa evitar la guerra? Usted, claro, no está obligado a responder a esta pregunta, pero quisiera saber por qué pretende usted conquistar el mundo o, al menos, nuestro país. El Señor ha creado la tierra para que pudiéramos vivir en ella todos juntos y sin pelear. Atentamente suya, Samantha Smith.»

La carta de Samantha fue enviada a la URSS en noviembre de 1982, a comienzos de 1983 la publicó el periódico soviético Pravda y en la primavera de 1983 Samantha recibió una respuesta de Yuri Andrópov. En su carta Yuri Andrópov señalaba que Samantha era una niña muy valiente y honrada, como Becky, la amiga de Tom Sawyer del famoso libro de Mark Twain, y por último, le aseguraba que en la Unión Soviética todos desean la paz para sí y para todos los pueblos del mundo. Al final de la carta Yuri Andrópov invitaba a Samantha a visitar la URSS para que conocer el país, encontrarse con sus coetáneos, visitar el campamento infantil internacional Artek y convencerse de que todo el mundo en la Unión Soviética estaba por la paz y la amistad entre los pueblos.

El viaje a la URSS

En julio de 1983 Samantha llegó con sus padres a la Unión Soviética y pasó allí dos semanas. El mismo Yuri Andrópov se encontraba en aquel momento gravemente enfermo y no pudo encontrarse con ella pero hablaron por teléfono. Los medios de comunicación siguieron atentamente la visita de Samantha. Antes de coger el vuelo de regreso Samantha sonrió y gritó en ruso: «¡Búdem zhit!» («¡Viviremos!»)

El viaje a la URSS inspiró a Samantha el libro que se llamaría Mi viaje a la URSS. En ese libro la niña describía todo lo que había visto con sus propios ojos y concluía: «Son iguales que nosotros». Precisamente gracias a Samantha surgió la llamada diplomacia infantil.

La visita fue devuelta por la colegiala soviética Katia Lychova que viajó en 1986 a EEUU.

La memoria de Samantha

Desgraciadamente Samantha Smith murió joven. En agosto de 1985 estaba volviendo con su padre del rodaje en Inglaterra del show de Robert Wagner en el que actuaba. La mala visibilidad hizo que el avión no acertara con la pista de aterrizaje y se estrellara. Murieron todos los que se encontraban a bordo: dos pilotos y seis pasajeros. El estado de Maine (EEUU) celebra oficialmente cada primer lunes de junio el Día de la Memoria de Samantha Smith. En octubre de 1985 la madre de Samantha creó la Fundación Samantha Smith para organizar viajes de escolares soviéticos a EEUU. En Moscú, a su vez, se creó el Centro de Diplomacia Infantil Samantha Smith. En el año 1986 en Augusta (capital del estado de Maine) se inauguró un monumento dedicado a Samantha Smith. También llevan el nombre de Samantha Smith un paseo del Artek, una cima del Cáucaso, escuelas de primaria en EEUU y calles de ex repúblicas soviéticas.

Об американской школьнице, возможно, предотвратившей войну между СССР и США

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